Un nuevo reto

26 marzo, 2013
by wonderblog

Nos habíamos planteado quitarle el pañal a Lucía en verano. Queríamos retrasar el reto hasta entonces por puro pragmatismo. Nos agobiaba el tema y no sabíamos ni como empezar. Pero resulta que en la guardería cuando los bebés cumplen dos años empiezan con el ritual del orinal: se sientan junto a sus amiguitos a ver si cae algo. Cuando aciertan varias veces, representa que el pequeño ya esta preparado. Claro que a veces no es tan fácil controlar los esfínteres. Y lo que te ahorras en pañales lo inviertes en poner poner lavadoras. Y más en esta época del año. Pues eso que cuándo nos llamó Elena,la profesora de Lucía, con su persuasión y tenacidad nos convenció a dar el paso. Pensamos que si ella lo tenía claro y uníamos esfuerzos en la guardería, en casa de los abuelos y en nuestra república independiente tendríamos el éxito asegurado. Además la profesora se mostraba entusiasmada ante la curiosidad y las ganas de nuestra pequeña en dar un paso más en su autonomía personal.Y así estamos. Ante el difícil reto de quitarle el pañal. Con 24 meses. Llevamos tres semanas.
La primera semana se hacía pis encima la mayor parte de las veces. Cada diez minutos le preguntábamos, insistentemente; -¿Lucía tienes pis? ¿Amor vamos a hacer caca? -. Ella contestaba con un no rotundo para acto seguido se meaba encima. Imaginad salir de casa. Incluso ir al supermercado suponía una odisea. Intentábamos controlar el tiempo entre recados para evitar escapes. Cuando acertaba la premiábamos. Y ella satisfecha nos miraba perpleja. “A ver mamá”. Realmente sentía curiosidad por ver lo que salía de su cuerpecito y caía en el lindo orinal color rosa que había elegido y decorado ella misma.
La segunda semana parecía que le molestaba más hacérselo todo encima. Incluso ya había aprendido a decir “pis y caca”. Una liberación para nosotros. Pero también el relajarnos hacía que de tanto en tanto nos encontráramos alguna sorpresa por el comedor.
Y esta tercera hemos dado un paso atrás. Parece que no le importe estar mojada. Pero lo curioso es que en el colegio no le pasa. Es cuando llega a casa que se relaja.Y se le escapa. Kitt a veces se desespera. Dice que es muy pequeña y que quizás aún no está preparada por mucho que la madre, las abuelas o profesores quieran que lo esté. Yo insisto. Intento parecer muy convincente: “No podemos dar marcha atrás. La confundiremos. Al final lo controlará”. Pero la verdad es que estamos cargados de manías. De presiones por superar etapas. Siempre hay prisas y exigencias. Para que anden, para que hablen, para quitarles el pañal…No sé el porqué. En fin, a partir de mañana voy a armarme de paciencia. De kilos de paciencia. Voy a volver a poner las fundas “anti escapes” al sofá, voy a recompensarla cada vez que lo haga bien. He pensado en meter juguetes en una bolsa y dejar que meta su manita para buscar el premio a sus aciertos. Y lo más importante a ignorar y no darle importancia cuando se le escape alguna vez. O cientos de veces. Las que hagan falta.

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2 comments

  1. Anna
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    Buenas!! me encanta vuestra pagina!! y ya voy tomando nota el mes que viene David ya cumple los dos añitos y aunque no quiero darme cuenta se hace mayor… enhorabuena familia muchos besos 🙂

  2. wonderblog
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    Muchas gracias Ana por seguirnos! Sobretodo te recomiendo mucha paciencia y amor. Al final todos lo consiguen.

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