TODO CAMBIA

13 diciembre, 2013
by wonderblog

Lucy love crece demasiado de prisa. Estábamos en el parque, como todas las tardes: ella feliz balanceándose en el columpio –enumerando los días de la semana- y yo conmovida por todo lo que aprende a diario: palabras, juegos, habilidades, normas, … Es como su querido Bob Esponja. Absorbente. A punto siempre para aprender cosas nuevas. De un mundo más extenso del que representamos nosotros, su familia. Intento retener momentos. Que se escapan. Como estrellas fugaces. Aún siento que somos unos padres noveles. Nuestra “L” simboliza un aprendizaje a nuestras espaldas constante. Minuto a minuto. Un reto que superamos con amor, paciencia y algunos errores inconscientes. Esta tarde huele a otoño. Supongo que quizás por eso estoy nostálgica. Pisamos las hojas. Recogemos algunas, ocres y amarillas. Se rompen. Canta. Algo que ha aprendido en la clase dels “anecs”. Necesito tiempo para asimilar tantos cambios, en tan poco tiempo. Hace ya casi un mes que Lucía empezó las clases. De hecho, en la reunión del colegio, la tutora nos dijo que ya se acababa el periodo de adaptación. Pero para mi es como si empezara justo ahora. Esta tarde, sin Lucía la casa se me cae encima. Por no decir el mundo… Y una es muy “Petita” para soportar tanto peso… Me siento inquieta, perdida, abrumada por no estar con mi Valkiria. Parezco un poco subnormal, lo reconozco. Soy consciente de que ella está bien. Es feliz también fuera de mi regazo. Ya no llora. Ni por la mañana ni por la tarde. En casa nos cuenta cosas de sus amigos; Noa, Jana, Mencía, Hugo, Aran… Con esa sonrisa que nos da cuerda. Hasta en los días de desaceleración. Supongo que empieza otra época. La vida es un cambio constante. Y ahora toca redescubrirme de nuevo. Disfrutar de ese tiempo extra que he añorado tantas veces. Encontrar refugio en mi espera. Descubrir lo insólito. Un nuevo YO. Ha empezado a llover. Inspiro el aroma del café, parece que el mundo desaparece y sin embargo ahora, mientras escribo, pienso en las infinitas posibilidades que tengo por hacer. ¿Por dónde empezar? Quizás una lista de cosas que me apetecen, mucho: acabar ese libro que hace meses empecé, sacar las zapatillas de correr y ponerme en forma, apuntarme a clases de guitarra, o simplemente estar. Aquí. Ahora. Y a ti, ¿qué te gustaría hacer en esta tarde de otoño compartida?

 

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