Missing

5 febrero, 2012
by la ventana

Una de las cien mil cosas que –como la mayoría de los mortales- tengo que realizar casi a diario es lavar la ropa. A Mr Kitt le preocupa mi obsesión por poner lavadoras y secadoras a todas horas, pero yo estoy encantada con dar rienda suelta al centrifugado. ¿Será por qué me encanta el olor a limpio? A Mr Kitt le gusta que las toallas rasquen, dice que secan mejor. Yo prefiero que estén suaves. Como en los anuncios. Y cada vez que voy al supermercado, intento descubrir fragancias nuevas, que duren más y huelan distinto. Probablemente, soy adicta al suavizante.

Eso sí tengo una norma: evito siempre que puedo planchar. Odio esa tarea y las arrugas que invaden nuestras camisetas, vestidos, sábanas , manteles … Son la prueba de que no miento. Pero en fin, que me lío y me disperso. Y no quiero hablar sobre temas mundanos. Mi objetivo hoy es resolver un misterio que acecha a nuestra sociedad. Desde tiempos inmemorables. El enigma que planteo es el siguiente: ¿Por qué desaparecen los calcetines de la lavadora? Allá dónde voy, a cualquiera que pregunto, le atormenta el mismo problema. Día a tras día, colada, tras colada.

Hoy una de las parejas más consolidadas de mi cajón de ropa interior ha sido destruida, separada sin compasión. ¿Los robará mi vecina mientras duermo? ¿Existirá un agujero negro en mi lavadora? ¿Son los propios calcetines cansados de sus parejas quienes abandonan el hogar, sin despedirse siquiera? ¿Aparecen en otras casas por arte de magia? ¿Los tienes tú? O mejor aún: ¿existe un ejército de electroduendes hambrientos de calcetines?

La realidad es que una vez más –ya empieza a ser una tradición- el calcetín que queda abandonado acaba en el fondo de un cajón junto a otros desemparejados. Eso sí, no pierde la esperanza, pensando que algún día su pareja volverá al hogar. El pobre inocente cree que su amado reaparecerá una mañana con la siguiente colada. Con el paso del tiempo el pobre calcetín abandonado acaba entendiendo que su amor nunca volverá. Así es como empieza a rehacer su existencia, con otro calcetín despechado en el cajón de los sueños rotos. Con suerte, el final de su vida sentimental será de lo más salvaje y promiscua. Irá cambiando de pareja sin importarle que sea de otra medida, textura, color, estampado… Pero, de momento, hoy tiene que saborear el dolor del desamparo. El olvido. Debe pasar el duelo y llorar la pérdida de su compañero. En fin que así, con un calcetín de rayas en mi mano derecha y con la cara de imbécil que pongo siempre al descubrir -tras el lavado- un divorcio express, he decidido actuar porque estoy cansada de tener un montón de calcetines sin sus medias naranjas. Después de decir “basta ya” me he puesto a investigar. Sorprendentemente, al escribir en el oráculo “Google” las palabras “desaparición de calcetines” me he encontrado con 392.000 resultados. Encuentro diversos blogs con teorías inverosímiles sobre este problema de ámbito mundial. He descubierto que somos muchos los afectados. Incluso hay una asociación de Víctimas de la Desaparición de calcetines.Adjunto el link. Para quien le interese.

http://www.facebook.com/group.php?gid=307163308001#!/group.php?gid=307163308001&v=wall

También encuentro alguna que otra solución para evitar que desaparezcan más calcetines. Desde bolsas a lazos o botones para unir incluso a las parejas más desavenidas. Esto os va encantar: parece ser que cuando los calcetines están juntos no se esfuman. Se confirmaría la teoria de que son los propios calcetines quienes abandonan el hogar por desavenencias matrimoniales. Adjunto el link. Para quien este harto de tantos singles en el armario.

http://www.portalmerceria.com/noticiasprincipal/sockfix/sockfix.php


http://www.decoesfera.com/complementos/bolsa-p
ara-calcetines-desemparejados

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