Me aburren los teleñecos

6 febrero, 2012
by la ventana

una-imagen-del-famoso-programa-de-mediasetHasta hace tres años los programas del corazón no despertaban mi interés. Al contrario. Ejercía mi derecho a no verlos, aunque al igual que ahora, se expandían como un virus por las cadenas del país. Digamos que vivía feliz ajena a las últimas declaraciones de personajes como “La Esteban”. Incluso mi autoestima se veía reforzada por no estar informada de las últimas infidelidades, traiciones y desgracias de los héroes y heroínas del cotilleo. Después, comencé mi relación con Mr Kitt, confeso consumidor de este tipo de programas. Bajo la corta mirada de mi prepotencia creía que los espectadores de este tipo de contenidos respondían a un perfil predeterminado. La fascinación de MrKitt por lo amarillento me descolocaba. No entendía porque alguien como él se reía y disfrutaba viendo a tipos maleducados gritar, insultar y difamar sin ningún pudor. A mi me producían indignación crónica. Como otras tantas cosas de esta puñetera vida. Y cuando berreaba la Esteban podía llegar a sufrir migrañas. Al cabo de unos meses, nos fuimos a vivir juntos y empezó una guerra por el mando a distancia. Batalla a batalla fue ganando terreno y avivando mi curiosidad. Dicen que si no puedes con el enemigo lo mejor es unirte a él… El primer argumento que utilizó Mr kitt para alimentar mi interés por el sensacionalismo, fue directo al ego profesional: “¿Trabajas en la tele y no te preocupan estos programas que lideran audiencia y generan millones?” Empecé a investigar de su mano las luchas entre cadenas privadas, productoras y editoriales. Interesante. Entender el engranaje de estos programas fue un reto; desconocía las luchas y métodos que utilizan unos y otros para seguir dando que hablar. Además tuve que poner a prueba mi maltrecha memoria para retener nombres. Ya sean famosos o no, cada día aparecen personajes nuevos que tienen algo que decir sobre algún famoso. Y no importa si lo que dicen es o no verdad. Entonces mi actitud empezó a cambiar. Y no es que ahora disfrute viendo “telebasura”… Pero admito que me sorprende la capacidad de sus directores por crear temas de la nada, el cinismo de los presentadores, el canibalismo de los colaboradores y la capacidad que tienen los guionistas para mantener el ritmo de carnaza, minuto a minuto. Consiguen que millones de espectadores no cambien de canal sólo vendiendo humo. Y eso tiene mucho mérito… Muy a mi pesar: ahí estás, en casa, un viernes por la noche, que ya es triste, perenne en el sofá viendo algo tan absurdo como el polígrafo de la superstar de Telecinco. Absorto, mirando la cara pedo de La Esteban y todo su séquito de lameculos. A cual peor…Y aunque te tratan como a un imbécil sigues enganchado. Esperando al siguiente montaje; que cuanto más preparado, más divertido por humillante. Intentando escuchar al colaborador que grita menos. Sorprendido de ver como se venden padres, primos, hermanos… Otras veces desconectas. No escuchas, no entiendes, no prestas atención. Yo he llegado a ver a Mr kitt en su estado más Zen con la mirada perdida en las fisuras, digo arrugas, de Karmele Marchante. Totalmente ido, en el Nirvana. Seguro que tú también te has quedado alguna vez en blanco viendo sus expresiones grotescas, sus gestos obscenos, su estilo vulgar mientras tu cerebro viaja a otra parte, más allá de la tele realidad. He de reconocer que aunque periodistas, famosos y garrapatas del morbo me siguen poniendo de los nervios y sigo renegando cada vez que asaltan la quietud de mi hogar, también me ayudan a sentirme mejor: más generosa, culta y educada. Y si hay un programa que ayuda a reforzar mi autoestima es Sálvame: “le cirque du freak”.Me inquieta como cada semana lidera audiencias con sus estrategias de escándalo. Tal y como ellos anuncian en su web: “desnudos integrales, abandonos de plató, discusiones, rumores, enfrentamientos… todo puede pasar en la edición nocturna de lujo de Sálvame”. Y la verdad es que pasa de todo. Y cuando piensas que ya has visto o te han dicho de todo se superan. Viernes tras viernes: aparecen freaks como Paqui, la de las coles, los colaboradores se pelean entre sí como leones y después nos cuentan sus miserias en “la Caja deluxe”, hasta los Borbones. Y así es como –esta la que escribe- he pasado del odio exacerbado a sentir pena por estos teleñecos. Tienen una silla en ese plató a cambio de ser los monos de feria: se despellejan unos a otros, bailan el chuminero, destruyen canciones porque no les importa el arte y comen como gorrinos productos de denominación de origen y cualquier cosa que les echen, siempre y cuando sea gratis… Como dice el refranero popular: a cada cerdo le llega su San Martín. Y el de ellos se aproxima…La gente está despertando y ellos siguen aburriendo…

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