El caos

18 junio, 2015
by wonderblog

Siempre me han interesado los mitos -de culturas diversas- porque intentan explicar con su imaginación aquellas cuestiones que escapan a nuestra razón, que son muchas… Y es que no nos vamos a engañar; algunos enigmas y misterios nos acompañan, persiguen y seguirán haciéndolo por los siglos de los siglos. Amén. También a día de hoy, aún cuándo estamos a punto de enviar colonos de expedición a Marte, a un sólo paso de comercializar la viagra femenina y jugando con un inmenso acelerador de partículas. Seguimos rodeados de dudas que se expanden, cómo las galaxias, las estrellas, los planetas y nosotros mismos viajando en el metro de Barcelona, Nueva York o Tokio.
¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? Menuda paranoia, ¿verdad? Y todo esto es simplemente para explicaros lo caótica que puede transformarse mi casa, en un visto no visto. Mi casa que también es la de MrKitt (un beso, si me estas leyendo) y la de LucyLove (por suerte, aún no sabe leer). Pues eso, que estas divagaciones son porque he decidido confesarme. Vivo en una lucha permanente por mantener el orden en mi burbuja, qué bien podría ser un metáfora de aquellas leyendas que nos explicaban los antiguos griegos. Pero antes de todo debo empezar por el inicio. Y al principio, lo único que existía era el Kháos, un estado de confusión, el Dios primordial, vamos el origen de todo. De él surgieron después el resto de dioses y todos los elementos. Claro que primero dio origen a la noche y a las tinieblas, quienes a su vez crearon el día. Si me equivoco por favor corregidme, que rectificar es de sabios. Pero, ¿cómo fue ese comienzo? ¿Cómo brotó así, de la nada? ¿De un terrible y profundo hueco?

Siempre me ha inquietado pensar en ese inicio, inmenso y vacío. Inerte, inestable, volátil. Tampoco entiendo por qué se empeñan en asegurar que en el principio, todo era oscuridad. ¿Por qué? ¿Quién estaba allí de único testigo? Sólo Cronos lo sabe. De hecho, muchas teorías actuales hablan de eso, de un espacio vacío y de cómo poco a poco se fueron formando las galaxias y los planetas. Y en esta tarde aburrida he decidido retroceder en el tiempo, hasta más allá del “Big Bang”, hasta antes de que Dios construyera el mundo -en sólo siete días- para entender el origen de mi caos. Sé que todo esto es un poco complicado. Pero son preguntas que me inquietan. Y supongo que a ti también. A veces me pregunto cosas cómo:- “¿Quién creó a Dios? ¿Qué había antes del Big Bang? ¿O antes del kháos?”-. Y es que todos nos explican qué paso justo después. Pero a mi, lo que me quita el sueño. Y también lo qué me divierte es pensar en el inicio, del inicio, y en por qué hay algo en vez de nada. No lo sabemos. Ahí está la magia y el misterio. Y a la vez me parece extremadamente bello y una hermosa metáfora de mi día a día. Y no, no me he fumado nada. Confieso que sólo llevo dos sorbos de un “Mala Vida”.

Todo esto es porque una tarde más, cómo otras tantas en mi vida, al llegar a casa, exhausta de una jornada laboral -más larga de lo que me hubiera apetecido- he decidido aceptar que existe una fuerza poderosa entre estas cuatro paredes que habito. Y creo que no me conviene estar en guerra con ella, pues siempre gana, aunque me empeñe en despejar la cocina, limpiar el jardín, ordenar los armarios. Es imposible. Me despisto y zas. Ahí está de nuevo el kháos. ¿De dónde surge? No lo sé. Es imposible vislumbrar el inicio. Pero en un pestañeo puedo ver cómo un ejército de muñecos tirados por el comedor se revela ante mi, desafiante. O los cables de los mil y un aparatos eléctricos que acumulamos en el despacho se unen en una maraña – todos a una- para demostrarme que son inseparables. Y de la ropa qué os voy a decir. Impresionante. Creo que por arte de magia se clonan trapos, manteles, camisetas y pantalones de todos los tamaños y colores, habidos y por haber. Por eso alucino. También siempre hay algo que arreglar; un cajón, una bombilla, un álbum de fotos, las carpetas con las facturas… Es cómo si las tareas del hogar siempre estuvieran ahí, cómo si nunca se acabaran. Acechando. Esperando. Y yo me empeño en ver ese inicio, en el que todo está perfectamente ordenado, clasificado, reparado. Es curioso. Pero hoy que he decidido sublevarme – y abandonar la bayeta- me he dado cuenta de algo muy importante. Debo fluir y no pelear contra el desorden, que es el origen de toda vida. Quizás, que todo esté en orden, es sólo la excepción y si aspiro a ser feliz no puedo resistirme a la intriga que reina en el desequilibrio. Y tú, ¿cómo lo ves?

Imágen: de la increíble fotógrafa Kylli Sparre (1980, Estonia). Crea imágenes extrañas y surrealistas con un retoque digital que me enamora. Pequeños sueños delirantes.

Via: http://www.sparrek.org/

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