¿Cuándo jugaremos a ser iguales?

23 julio, 2015
by wonderblog

Empiezo con  un poquito de biología, pero de andar por casa que yo soy de puras letras. Así que corregirme si me equivoco. Vamos allá: nacemos hombres o mujeres por la acción de un cromosoma. Así de sencillo aunque, después, resulta muy, muy complejo. Vamos que el ser humano tiene 23 pares de cromosomas (46 en total) y uno de ellos, se denomina “sexual” y es el que nos define, en principio de por vida. De manera que nosotras poseemos dos cromosomas X (XX) y los hombres sólo uno (XY). A partir de ahí ya sabéis más o menos un poquito como va todo: ellos empiezan a generar testosterona a mansalva y nosotras liberamos chorrazos de estrógenos. Así que nuestros cuerpos son diferentes y el cerebro también. ¡Benditas diferencias! ¡Cómo me gustan! Pues eso, que pensamos, nos estructuramos y coordinamos de manera distinta. Dicen que los hombres tienen muchas más conexiones dentro de cada uno de los dos hemisferios, así que su “aparatejo mental” está más orientado a la especialización (funcionan mejor cuando sólo tienen que hacer una cosa) y nosotras somos más capaces de conectar ambos hemisferios (se podría decir que tenemos más desarrollada la función multitarea). Y eso tiene sus consecuencias aunque a simple vista parezcan tópicos de sobremesa: nosotras somos más intuitivas, tenemos más memoria y dominio de la inteligencia emocional; mientras que ellos dominan la percepción del espacio y el razonamiento lógico- matemático y  bla, bla, bla, bla…. Podría seguir con toda una retahíla de diferencias entre lo masculino y femenino. Pero es que esas, la verdad, no me importan. Las que me molestan, me irritan y me ponen de mala leche son las que nos impone esta sociedad patriarcal que hemos heredado y que vamos reproduciendo y perpetuando, a veces sin querer. Y es que es muy difícil luchar contra ella. Así que nos va moldeando desde muy pequeñitos: los chicos visten de azul, juegan a fútbol y no muestran sus emociones; las niñas son princesas -siempre necesitadas de protección- en un mundo rosa, dónde están prohibidas las palabrotas y tirarse pedos. Pues yo digo: JODER, JODER, JODER. Ya está bien. No puede ser qué todavía vivamos así. No está en nuestro ADN. No existen razones genéticas para tantos mensajes que estereotipan y violentan. ¿Este es el futuro que queremos seguir construyendo? Ya sé, ya sé querido amigo/a que me lees que tu no eres así. Por supuesto. Pero por regla general es así. No te engañes. En nuestra casa también ha acabado imponiéndose el rosa en la paleta de colores. Lo reconozco. Y eso que procuramos no comprar cosas de ese maldito color pero es imposible. Lucy Love también es victima de este sistema de mierda (publicistas, diseñadores, ilustradores, fabricantes…) no imponen el rosa y el azul en miles, millones, trillones de productos: desde los peluches, las bicis, los coches, las pelotas, los triciclos, las mochilas, los cepillos de dientes…. Es como si toda la oferta se dividiera por género. Aunque no quieras sucumbir a ello ahí está, acechando. Y la industria – como siempre- dirá que le da al público infantil lo que quiere. Pero en serio; ¿ De verdad nuestras hijas sólo desean convertirse en la pequeña Miss Sunshine? ¿Peinarse, maquillarse y limpiar la casa? ¿O también quieren ser heroínas? ¿Astronautas? ¿Científicas? Quizás pensáis que exagero. Pero no es así. Dar un paseo por cualquier zona de juguetes de cualquier centro comercial y flipareis en colores, pastel, por supuesto. Y si no me creéis escuchar la lucidez de esta pequeña revolucionaria.  Es un vídeo viral que circula hace ya algún tiempo, pero es genial…  Me declaro fan absoluta. Se llama Riley. Y espero que algún día revolucione el mundo de la publicidad. Con más igualdad.

Así que desde que nacemos nos imponen que el rosa es para niñas y el azul para niños y a partir ahí ya es un sin vivir. Porque ese patrón sexista sigue con los años y va sumando y sumando. Y no para ir a mejor, más bien para seguir reforzando los roles más tradicionales. Es para cagarse. En unas bragas rosas o rojas. Es que tiene gracia pero siempre nos muestran como idílicas amas de casa, buenas madres y esposas o como objetos sexuales dispuestas a satisfacer a los hombres.

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¿ Y todo para qué? Para vender cremas, desodorantes, neumáticos, móviles o un coche deportivo con una chica dentro a  modo de trofeo. Y evidentemetne joven. Muy joven. Es todo muy perverso. Pero nos lo tragamos como algo natural: si eres mujer te toca lavar, planchar, limpiar, cocinar…   ¿No te gusta? Haber elegido chico. Pero, ¿qué pasa con ellos? ¿Son mancos? ¿No ensucian? ¿O son menos viriles si limpian el polvo? Cómo decía al principio se nace niño o niña, diferenciándose en el sexo, pero las desigualdad de género la construye una sociedad que sigue siendo masculina y patriarcal. Así que señoras y señores hasta que no abramos los ojos, nos indignemos, protestemos y nos caguemos en todo este sistema seguiremos siendo tratadas como objetos débiles, necesitados y humillados. Puras copias, sin personalidad, ni libertad, aunque creamos que decidimos qué, cómo y cuándo. Y yo no quiero esto para mi, ni para mi hija, ni para el hijo de mi vecino.

JeongMee Yoon, fotografa: -“Qué puede explicar que en una sociedad libre,
niños de diferentes culturas y grupos étnicos
demuestran tener valores y aspiraciones similares?”-.

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Seguro que estas fotografías de el mundo infantil dividido en dos colores no os han dejado indiferentes. Todo en azul o rosa. ¿Impresionan, verdad? Son un poquito inquietantes, perturbadoras, no solo por las diferencias de color; también por la acumulación de objetos. Por tanta abundancia. Absurda. Es obra de JeongMee que inició la serie “The Pink and Blue Project” con su hija de 5 años cuando empezó a notar que sólo quería vestir prendas de color rosa y jugar con muñecos del mismo color. Entendió que su hija no era la excepción y empezó a retratar a niños americanos y surcoreanos en sus habitaciones teñidas de rosa y azul. En 2007 publicó su libro “The Pink and Blue Project” y una de las fotografías se convierte en portada de la mítica revista Life Magazine.

Más información autora: http://www.jeongmeeyoon.com/

Steve-and-His-Blue-Things-mYealin-Yang-and-Her-Pink-Things-m

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