Alicia

22 marzo, 2015
by wonderblog

Dicen que la curiosidad mató al gato. Sin embargo a ella le transportó a un país de maravillas; grandes, pequeñas y escurridizas. Claro que para llegar allí tuvo que descender por un largo túnel. Y era oscuro, frío, denso y muy profundo. Cñomo sus miedos. La caída fue grande, tanto que al final, de un salto, apareció en las antípodas. Con la mente, los ojos y el corazón abiertos de par en par. Escapaba de su previsible existencia con el pretexto de alcanzar al señor conejo blanco, que siempre llegaba tarde. Absurdo -es cierto- pero cualquier excusa sirve, si andas buscando otro camino. Otro lugar. Otra razón.
Tic, tac, tic , tac. El conejo andaba apresurado. Llegaba tarde. Muy tarde. Y las manecillas del enorme reloj que colgaba de su pecho no paraban de recordarle, su impuntualidad constante. Alicia no podía alcanzarle, aunque corría con todo su empeño. Además, continuamente aparecía en su camino alguien que la despistaba; un sombrerero loco, una oruga azul, la reina de corazones… O alguna cosa. Como ahora. En este preciso instante Alicia sujeta en su mano derecha, una cajita dónde puede leerse “cómeme”. Y dentro hay una gran galleta hecha de chocolate con leche y nueces.- “Pues vale” – se autoconvence y come, devora. Traga, con tanta gula, que olvida masticar. Su culo, sus caderas, sus muslos, sus brazos, su papada todo se expande. Cómo el universo, pero de manera desproporcionada y fugaz. Siente que su cuerpo se convierte en el ejército de las tinieblas. Todo lo que mira a su alrededor parece tan pequeño y estrecho que teme no poder entrar en nada o – lo que es peor – no poder salir del todo, si lo consigue. Pero Alicia guarda un secreto, cómo casi todos. Tiene en su bolsillo una botella de vino. En la diminuta etiqueta puede leerse perfectamente “bébeme ”. Y, sin pensarlo dos veces, cómo tantas otras noches, Alicia echa un trago. Cuándo se siente así – tan diferente del resto del mundo- encuentra en la bebida un placer dónde aferrarse. Agita la botella, la huele y la prueba de nuevo. Sin respirar. Como un vikingo. Todo cambia. Hasta perder la razón, la cordura y la vergüenza. Y entonces todo su ser vuelve a encogerse. Rápidamente. Para dar cobijo a su frágil y diminuto ego. Y es que cuándo toma,es capaz de cualquier cosa. Frágil, con sus manitas y su cuerpo de juguete. Pidiendo que la quieran, sollozando que conviertan en reales sus esperanzas e ilusiones. Y es que al cambiar tantas veces de tamaño, Alicia ya no sabe quien es. Anda perdida en otro mundo, que tampoco entiende. Voluble. Pero bonita, siempre bonita. Aunque ella se olvide. Una y otra vez.
Ilustración de Łukasz Koniuszy https://www.behance.net/hir
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